Adiós al mito de los “niños gorditos sanos”

Hace apenas unos cuantos años, la imagen de un niño regordete era sinónimo de buena salud e incluso todavía muchas de las abuelas creen que si  un niño no es gordito, está enfermo. Lamentablemente, nuestro país está lleno de “niños gorditos supuestamente sanos” ya que a nivel mundial ocupamos el primer lugar en obesidad infantil, lo cual es el círculo vicioso de estas viejas ideas; además, que las mamás mexicanas acostumbran premiar o mostrar su amor a los hijos a través de la comida, llenándolos de calorías todos los días.

Los niños que presentan sobrepeso u obesidad desde edades tempranas aumentan la probabilidad de que ese exceso de peso continúe en la adolescencia o en edad adulta, y además, están en riesgo de presentar enfermedades del corazón, diabetes, asma, problemas de sueño, problemas de autoestima, bullying, etc.

Los niños crecen por medio de la imitación y para ellos lo normal o aceptable es lo que ven que hacen sus padres. Por lo tanto, si tú te alimentas saludablemente y haces ejercicio con regularidad, es más probable que tu hijo haga lo mismo.

Las mejores maneras para prevenir el sobrepeso u obesidad son por medio de una alimentación balanceada mezclada con actividad física. La prevención es la clave para que la tendencia que se espera a futuro se revierta y no sea ésta la generación de padres que mueren después que sus hijos. La solución la tienes en casa.

Recuerda que tu pequeño es un reflejo de lo que tu le estás enseñando e inculcando. Cuídalo, cuídate.