Cuando la temperatura se eleva

Una de las causas más frecuentes de enfermedad en los niños son las infecciones y la fiebre es uno de los mecanismos de defensa ante ellas y por lo tanto es causa habitual de consulta. Lo alarmante de la fiebre es que si es muy alta,  el pequeño puede presentar convulsiones febriles, pero si se controla y se detecta a tiempo se puede prevenir este episodio.

Se considera febrícula a la temperatura medida en axila entre 37 y 38°centígrados, y fiebre si es mayor de 38°. Recuerda que la temperatura tiene valores distintos en otras áreas del cuerpo por ejemplo en el recto la temperatura suele ser más alta que en axila.

¿Cómo detectar la fiebre?

La fiebre tiene diferentes fases que afectan el estado físico de tu bebé:

Fase 1: La piel se pone pálida con las ojeras más marcadas y los pies, las manos y los labios morados. Las manos y los pies están fríos y la cabeza está caliente. Todo esto ocurre porque para subir la temperatura el cuerpo retira el riego de sangre de la piel, acumulándola en el interior del cuerpo para evitar que pierda calor por contacto con el aire.  Si este estado es permanente hay que ir al doctor lo más pronto posible.

Fase 2: Empieza a temblar. Hay que diferenciar el temblor de frío de las convulsiones que son más bruscas. El temblor es una forma de producir más calor, quemando energía en los músculos.

Fase 3: La piel se enrojece. Esto ocurre cuando el cuerpo quiere eliminar el calor acumulado. Dilata los vasos sanguíneos de la piel para eliminar calor por contacto con el aire. Aunque en este momento es cuando más caliente notamos la piel, en realidad es cuando la fiebre está empezando a bajar.

Fase 4: Sudor, la piel desprende agua que al evaporarse arrastra con ella el calor. Cuando el sudor ya esta frío, la fiebre ha bajado.

Para controlar la fiebre hay varios pasos a seguir: Dar algún medicamento indicado para este fin como el Paracetamol o Ibuprofeno, quitar la ropa, bañar al bebé con agua templada (no utilices agua fría porque es peligroso bajar la temperatura de golpe), dar agua con frecuencia y hacer la cita con el pediatra.