Cuida el colesterol desde pequeño

El colesterol es una sustancia que forma parte de la membrana celular de muchas hormonas que regulan el funcionamiento del organismo y de los ácidos biliares que nos permiten digerir las grasas, entre otras misiones. Por lo tanto, es necesario para el cuerpo y sin él no podríamos vivir.

Pero como casi todas las sustancias, su exceso es perjudicial, aumentando el riesgo de padecer infarto cardíaco o angina de pecho y otros problemas vasculares. Existen dos tipos de colesterol: el ligado a las lipoproteínas de baja intensidad (LDL), que es el colesterol “malo”; y el ligado a las lipoproteínas de alta intensidad (HDL), que es el “bueno”. Esto se debe a que el colesterol HDL no tiende a acumularse en las arterias como sí lo hace el colesterol LDL, haciéndolas más rígidas y obstruyéndolas de manera progresiva, lo que da lugar a ciertas enfermedades cardiovasculares.

Aunque el colesterol “malo” no provoca en los niños infartos ni otras dolencias en esta etapa de su vida, sí puede hacer que los padezcan de mayores. Está comprobado que la mala alimentación y el sedentarismo en la infancia dan lugar a adultos con mayores problemas de salud: obesidad, diabetes, arteriosclerosis, etc. La hipercolesterolemia (colesterol elevado) es el principal factor de riesgo de arteriosclerosis. Esta patología se inicia ya en los primeros años de vida, aunque no se manifiesta hasta los 30 o 40 años.

De ahí la necesidad imperiosa de prevenir desde la primera infancia. El nivel de colesterol recomendable en la niñez está por debajo de 175 miligramos por decilitro de sangre. Entre 175 y 200 sería la zona alta de la normalidad y, por encima, colesterol elevado.

Para comprobar el nivel de colesterol, es  necesario realizar a nuestros hijos –al menos una vez al año- un análisis de sangre. Si se comprobara que el niño tiene el colesterol alto, no se recomienda ninguna medicación, sino un cambio en la alimentación y en los hábitos de vida.

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