Ejercicio y alimentación, en balance perfecto

Practicar algún deporte es muy importante para el correcto desarrollo de un niño, tanto físico, como psicológico y social, además de aumentar su capacidad para tomar decisiones y su autoestima. Pero para poder llevar a cabo cualquier deporte, es necesaria una alimentación variada, equilibrada y suficiente que contenga todos los nutrientes que el cuerpo requiere.

La actividad deportiva es beneficiosa desde pequeños, aunque entre los 2 y los 4 años es importante que no  se realice de manera intensa. Fomenta el desarrollo físico, psicológico y social de un niño: combate la obesidad, le ayuda a relacionarse son los demás y a hacer amigos, aumenta su autoestima, proporciona experiencias agradables y divertidas.

El objetivo del deporte a esta edad es estimular la percepción sensorial, la coordinación motriz y el sentido del ritmo. Se debe fomentar, sobre todo, la agilidad y flexibilidad del organismo. Pero para poder practicar cualquier deporte sin cansar excesivamente al organismo, es necesaria una alimentación adecuada. Los deportistas profesionales son muy conscientes de ello y cuidan en extremo su dieta. De igual modo, conviene vigilar la alimentación de un niño que practique deporte con regularidad, ya que su cuerpo necesita un aporte extra de calorías.

Una dieta sana que incluya proteínas, carbohidratos, vitaminas y minerales no debe ser distinta de la de un niño que no practique deporte, aunque sí debe asegurar un consumo extra de calorías porque queman más energía. Por la influencia que tiene la actividad física sobre el crecimiento y maduración del niño, es necesario conocer las pautas generales sobre su alimentación según la edad, nivel de crecimiento y estado nutricional, además de las consideraciones especiales para el entrenamiento y competencia de los que se dediquen a ello de manera profesional. Coméntalo con su pediatra o un nutriólogo.