Estimúlalo desde el vientre

No hace mucho tiempo, se pensaba que el cerebro fetal era inmaduro, incapaz de pensar o tener memoria y que no era posible ningún proceso de aprendizaje que no fuese una respuesta refleja, pero en la actualidad numerosas investigaciones afirman que el bebé, antes de nacer, es capaz de obtener y procesar información de diversos estímulos y que existe una relación entre el desarrollo de su cerebro y los órganos de sus sentidos dentro del útero.

Imagina que tu vientre es el primer hogar de tu bebé. Todo lo que experimente ahí determinará de alguna forma su futuro. Lo que convierte el periodo prenatal en un momento crucial para establecer la estructura base de su cerebro y construir los fundamentos para desarrollar su potencial biológico, psicológico y social.

Los estímulos externos tales como acariciarse la pancita, ponerle música, luz o someterle a vibraciones son sensaciones realmente agradables para el bebé que actuarán a modo de primeras lecciones de vida y tendrán una muy positiva influencia en su futuro.

La estimulación prenatal puede definirse como el conjunto de acciones realizadas durante la gestación que proporcionarán al niño las experiencias que éste necesita para potenciar sus capacidades y habilidades. Está basada en el desarrollo y maduración del sistema nervioso central y en particular del cerebro.

Alrededor del quinto mes de embarazo, el número de células del cerebro que tu futuro hijo tendrá durante el resto de su vida ya está determinado; a partir de este momento el cerebro crecerá en tamaño y sus células en complejidad. Según varias investigaciones, desde la segunda mitad del embarazo el bebé ya puede oír y ver. Éste es el momento idóneo para comenzar la estimulación. Evidentemente, con el bebé “encerrado” en tu interior la estimulación encuentra bastantes limitaciones, aún así puedes comunicarte con tu hijo de diferentes y variadas formas. Los ejercicios tienen una metodología específica, pero en general consisten en escuchar música clásica, mediante masajes, con movimientos lentos y rítmicos de la madre, hablando al bebé, enviarle mensajes de luz con una lámpara, etc. ¡Inténtalo!