La eterna lucha por ir a la cama

Los trastornos de sueño en los niños se manifiestan de diversas maneras dependiendo de la edad, aunque en su mayoría el problema básicamente se basa en el temor a la soledad y a quedarse sin la protección de sus padres.

Para evitarlos, es necesario crear una rutina de sueño que se lleva a cabo todos los días sin importar que sean días festivos, vacaciones o fines de semana, intenta acostarlo solo y a la misma hora, cuando todavía esté despierto y en el mismo lugar, preferiblemente que sea su recámara.

Entre las principales causas de la presencia de estos problemas nocturnos son:

•Factores físicos: Como los ronquidos, el orinarse en la cama, el estreñimiento o enfermedades de cualquier índole.

•Factores psicológicos: Como el miedo a la oscuridad, a separarse de sus padres, terrores nocturnos y pesadillas entre otros.

Las pesadillas suelen empezar en torno a los dos años, aunque son más comunes en niños de tres a seis años de edad. En cambio, los terrores nocturnos se dan entre los cuatro y los doce años, mostrándose el niño agitado o angustiado. Puede además sudar, llorar y gritar. Éstos se diferencian de las pensadillas en que éstas se producen frecuentemente al final de la noche, pudiendo contar el pequeño lo que ha vivido durante el sueño.

•Factores nutricionales: Tanto los alimentos como la forma en que tomamos estos influyen considerablemente en el sueño. Por ello, cuando un niño tiene alguno de estos problemas para dormir, es necesario evitar aquellos alimentos que incrementen su resistencia al sueño. Tanto la dieta como los hábitos alimenticios inadecuados pueden convertirse en la raíz de los problemas y trastornos del sueño.

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