Los cereales, iniciando con nuevos sabores

Actualmente no se ha establecido el mejor orden para la introducción de los distintos componentes de la alimentación complementaria del bebé, ya que unos pediatras inician con frutas, otros con verduras, etc. Sin embargo, es importante que la  incorporación sea secuencial y progresiva, con intervalos de varios días entre dos nuevos alimentos a fin de detectar posibles intolerancias y dar tiempo al niño a acostumbrarse a nuevos sabores.

Por ejemplo en el caso de incorporar cereales, estos aportan energía en forma de hidratos de  carbono, con un alto contenido de almidón. Se dividen en dos grupos: cereales sin gluten (arroz, maíz) y cereales con gluten (centeno, cebada, trigo, avena).

Es importante saber que el lactante no puede hidrolizar adecuadamente el almidón debido a que su intestino todavía no es del todo maduro por lo que los cereales destinados a la alimentación infantil deben ser hidrolizados industrialmente transformando el almidón en carbohidratos menos complejos que puedan ser digeridos sin problemas por el bebe. Se administran en forma de papillas de harinas constituidas por uno o varios cereales, con o sin gluten, e hidrolizados, para facilitar su absorción.

La introducción muy temprana de los cereales con gluten no es muy recomendable, como el trigo, la cebada, la avena o el centeno, ya que pueden inducir la sensibilización y la aparición de casos graves de enfermedad celiaca, por lo que se recomienda no darlos antes del sexto mes de vida. Se debe empezar con los cereales sin gluten alrededor del 5o-6o mes y posteriormente (nunca antes del 6o mes ni mas tarde del 8o mes) con los cereales con gluten.