Los primeros movimientos del bebé… ¡llegó la independencia!

Aprender a desplazarse es un largo y complejo proceso que comienza incluso antes de nacer. El niño, desde que está en el vientre de la madre, se mueve. Previamente al gateo, el bebé rueda. Más tarde se sienta y dispone de sus dos manos libremente para explorar los objetos.

Después de los siete u ocho meses, el bebé empieza a poner en práctica su capacidad para desplazarse por sí mismo mediante el gateo. Este “arrastre” suele ser el paso previo al aprendizaje del caminar. Poco a poco, el niño va descubriendo su capacidad de locomoción y durante uno o dos meses, se deslizará por el suelo. El dominio de esta destreza no le resultará sencillo e incluso en algunas ocasiones le podrá causar un leve sentimiento de frustración, por lo que tu apoyo será fundamental para que no desista en su esfuerzo. También podría darse el caso de que el bebé empiece a gatear antes o después de los siete meses. Según los profesionales esto no debe ser motivo de alarma, cada niño es diferente y se desarrolla en ciertos ámbitos más tarde o antes que otros, lo cual no es malo. Lo que es importante es que los padres dejen a su hijo descubrir el mundo a su propio ritmo.

Los beneficios del movimiento y desplazamiento para tu bebé son muchos. Poco a poco, prescindirá de tu ayuda a la hora de desplazarse, lo cual repercutirá positivamente en su propia autoestima, además de que poco a poco irá ganando confianza y perdiendo frustración y además mejorará en el desarrollo de su cuerpo. El movimiento va a ir fortaleciendo en el bebé sus músculos, articulaciones y tendones. Además, irá adquiriendo la capacidad de coordinar sus movimientos, lo cual le permitirá un mayor rendimiento físico y una mayor competencia. También aprenderá a captar el espacio que le rodea y podrá descubrir sus posibilidades sensoriales. Los estímulos que el bebé recibe en esta exploración provocan conexiones neuronales en su sistema nervioso, favoreciendo así su inteligencia. El hecho de desplazarse significa separarse de la madre o figura de apego, algo muy importante para su maduración y autonomía.