Mitos sobre la alimentación

La alimentación es uno de los aspectos que frecuentemente preocupa más a las madres, debido a que los alimentos son esenciales para el crecimiento y la salud de los niños. Siempre es complicado mediar  y saber cuándo es suficiente, lo que genera que existan muchas creencias, que en lugar de dejar más tranquila a la nueva mamá, la preocupan de más.

Si no come suficiente se enfermará. Totalmente falso, si un niño no come es porque no tiene hambre, seguramente después de una tarde de juegos pedirá sus alimentos y quedará satisfecho.

Si no come, no crecerá. El crecimiento y el aumento de peso tienen que ver con muchos factores, y no siempre con la cantidad de comida. El tipo de nutrientes, el metabolismo, la predisposición genética influyen tanto o más que la cantidad de alimentos ingerida.

Existe un peso concreto que debe adquirir. Los pediatras tiene tablas de crecimiento que les indican un aproximado de peso y talla que debe tener un niño según la edad, pero hay que destacar que cada niño es distinto y su constitución es diferente, si hay algo malo el pediatra te lo hará saber.

No hay que tirar comida. Efectivamente no es ético tirar la comida, por eso lo más apropiado es calcular bien los alimentos para no tener que desecharla, sirve porciones pequeñas si quiere más vuelve a servir, pero no lo obligues a comer.

Debe aprender hábitos de comportamiento desde pequeño. Aunque parezca difícil de creer, puede ocurrir lo contrario. Si de pequeñito es lo bastante libre como para experimentar con las texturas y los sabores de los alimentos y con su propia hambre y su satisfacción, de mayor será capaz de aceptar normas externas.

Si no lo fuerzo a comer jamás comerá lo adecuado. No hay ningún estudio que lo demuestre, aunque sí hay indicios de lo contrario: si se le fuerza a comer demasiado, su estómago puede hacerse mayor, y con el tiempo puede comer más de lo que necesita. Y además, puede desarrollar rechazo a la comida.