Pesadillas o terrores nocturnos… 5 claves para ayudar a tu bebé

Las alteraciones del sueño, como las pesadillas, comienzan alrededor de los 2 años y alcanzan su punto más grave entre los 3 y los 4 años. Esto se debe al rápido desarrollo de su imaginación a esta edad, que trae con ello miedos que aumentan la ansiedad provocando estos desagradables sueños.

Las pesadillas son muy comunes en los niños preescolares pero irán desapareciendo al crecer en un proceso gradual.

Las pesadillas son imágenes inquietantes que ocurren, como la mayoría de los sueños, en la segunda parte de la noche, cuando el cerebro está muy activo clasificando las experiencias y nueva información adquirida durante el día. Es frecuente que niños de entre 3 y 6 años tengan al menos una pesadilla a la semana. Los temas habituales son verse perseguido por una persona, un animal o un malvado personaje de su propia creación.

No te alarmes, es normal tener pesadillas de vez en cuando, y aunque es imposible predecirlas existen algunos consejos para ayudar a controlarlas:

1. Sigue una rutina de sueño. Procura que tu hijo se vaya a la cama y se despierte a la misma hora todos los días. Evita que coma o haga mucho ejercicio físico justo antes de acostarse.

2. Coloca cerca una lamparita de luz tenue. En caso de despertar repentino le servirá para ubicarse, reconocer los objetos que le son familiares de su cuarto y recordar fácilmente dónde está.

3. Deja la puerta de su habitación abierta. Percibirá que estás cerca y podrá oírte si se despierta.

4. Dale un peluche o su muñeco preferido para dormir. Le ayudará a sentirse más seguro.

5. Cuando se presente una pesadilla, haz que te la platique e intenta sacar una historia chusca o bonita de ella para evitar que se angustie pensando en un terrible final.

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