¿Qué es el meningococo y meningitis?

El meningococo es el causante de la meningitis, una enfermedad que puede poner en riesgo la vida de los más pequeños de la casa, aunque puede afectar a niños, adolescentes y adultos, los menores de cuatro años son los que están más expuestos a padecerla, sobre todo aquellos niños con un sistema de defensas alterado.

El periodo de incubación de esta bacteria es de uno a diez días, pasa a la sangre y una vez en el torrente circulatorio, libera toxinas que dañan el cerebro. La evolución de la enfermedad meningocócica es muy rápida, en un periodo de e 4 a 8 horas se presenta fiebre, irritabilidad, vómito y náusea, hay pérdida de apetito y dolor de garganta, que son síntomas muy similares a los de un resfriado. De 12 a 15 horas hay exantema eritematoso, dolor de cuello o incluso se pueden presentar o convulsiones. Por lo anterior es necesario acudir al médico lo antes posible.

Las  formas de contagio pueden ser besos, estornudos, tos, el compartir cubiertos o vasos u otro tipo de utensilio y convivir con mucha gente en lugares pequeños.

Debido a su gravedad, las secuelas que deja la enfermedad incluyen sordera, retraso psicomotor o trastornos del aprendizaje en 10 a 20 por ciento de los sobrevivientes, así como daño a  otros órganos e incluso amputaciones de extremidades. En su forma más grave, la enfermedad meningocócica, puede llevar a septicemia (infección generalizada), choque séptico y coagulación intravascular diseminada, que se caracteriza por lesiones cutáneas hemorrágicas y el colapso circulatorio rápido que llevan a la muerte.

Debido a que la penicilina no surte efecto ante esta bacteria, es mejor prevenir la infección por medio de la vacunación, y si el niño ya desarrolló el padecimiento es necesario el aislamiento para evitar el contagio y la quimioprofilaxis medicamentosa, asegura el doctor Hernández.

El esquema de aplicación, es de 2 dosis para niños de 9 a 23 meses de edad, y para las personas mayores de 2 años será una sola dosis.  Se sugiere que la primera aplicación sea a partir de los 9 meses de edad y el refuerzo a los 12 meses de edad.

Las reacciones son comunes en los niños cuando se vacunan y las más frecuentes es en la zona donde se aplica la inyección con un tanto de rojez en el área, pocos reaccionan con fiebre, se sienten incómodos, pero esas molestias no se extienden a más de dos días. Las reacciones son menos importantes en comparación con los beneficios.