¿Qué es la amniocentesis?

La amniocentesis es una de las técnicas más utilizadas para detectar anomalías antes del nacimiento y se recomienda en algunos casos realizarla entre las semanas 15 y 17 del embarazo. Proporciona una respuesta definitiva a la duda sobre si tu bebé padece o no alguna anomalía cromosómica -como Síndrome de Down o Trisomía 18- o un defecto del tubo neural.

Es una prueba ambulatoria que dura de 20 a 40 minutos. Durante el proceso, el bebé se controla mediante un ultrasonido. Así, el médico comprueba la frecuencia cardiaca, la edad del bebé, la posición de la placenta, la localización del líquido amniótico y el número de bebés. A continuación, guiado por el ultrasonido, inserta una aguja a través de la pared abdominal hasta alcanzar el líquido amniótico, del cual se toma una muestra para analizarla, y finalmente se retira la aguja. Por lo general, los resultados tardan entre 1 y 3 semanas.

Se recomienda a las mujeres que están en alguno de los siguientes casos:

•Son mayores de 40 años.
•Tienen un hijo o tuvieron un embarazo anterior con un defecto congénito.
•Poseen resultados de otras pruebas en las que se observan indicios de anomalías.
•Tienen antecedentes familiares.

Algunos de los riesgos de este procedimiento es un aborto espontáneo aunque para evitarlo debe realizarlo un médico 100% calificado.

Recuerda que antes de decidir si hacer la prueba o no, conviene hablar con tu pareja de qué pasaría si el bebé presentara alguna anomalía.