Reacción a las vacunas

Una reacción adversa es aquel efecto no deseado que sucede tras la administración de una vacuna a dosis habitual. Éstas pueden ser reacciones locales como dolor, enrojecimiento de la zona, calor local, edema local e induración.

Puede durar hasta varias semanas, pero no tiene mucha importancia. Ocasionalmente se pueden producir abscesos dérmicos (cúmulos de pus bajo la piel) y linfadenitis (ganglios linfáticos inflamados) o reacciones generales como fiebre y erupciones exantemáticas.

Estos síntomas suelen aparecen a los 5-7 días de la vacunación, y normalmente desaparecen a los pocos días. Otra de las reacciones generales son la lipotimia e hipotonía –flacidez muscular a las pocas horas de la vacunación–, convulsiones y parálisis (a las pocas horas de la administración de la vacuna).

Las reacciones alérgicas que pueden ser leves como picor, calor, hormigueo en la extremidad vacunada, enrojecimiento, estornudos y mareos, moderadas causando urticaria generalizada, lagrimeo y dificultad respiratoria por broncoespasmo o edema laríngeo y hasta graves, cuandoel niño puede entrar en shock anafiláctico por hipotensión, que implica tener la tensión arterial baja. O broncoespasmo, que incluye dificultad respiratoria muy acusada, dolor abdominal agudo, alteraciones cardiacas –taquicardia y pulso débil-, etcétera. Si no se actúa rápido en estos casos, el niño puede entrar en parada cardiorrespiratoria.