Sangrado en el embarazo

En muchas ocasiones  los sangrados ocurren por un traumatismo o esfuerzo realizado por la futura madre, ya que el útero está muy irrigado durante esta etapa y un movimiento exagerado o un golpe pueden producir lo que se conoce como pérdidas o hemorragias vaginales. Algunas mujeres sufren de eso en las primeras semanas sin que esto provoque ningún daño al bebé ni al desarrollo de la gestación.

Y aunque la mayoría de las veces no sea nada grave, es importante acudir al médico siempre que se tenga una hemorragia vaginal durante el embarazo, por muy leve que sea y aunque no vaya acompañada de otros síntomas como dolores abdominales. La prevención es la única forma de evitar un aborto espontáneo y de tratar a tiempo otros posibles problemas.

Tu médico te realizará un ultrasonido para confirmar que el feto está bien, además de preguntar sobre el color de la sangre, otros posibles síntomas, antecedentes médicos, etc.

Si no es nada grave, el tratamiento más común es el más sencillo y clásico, hacer reposo. Es lo primero que se probará cuando la pérdida sea pequeña. En casos de pérdidas persistentes y abundantes puede probarse con inhibidores del útero, que lo relajarán para que no haya contracciones. También se receta progesterona, una hormona que tiene como principal misión la de proteger la gestación y que es segregada de forma natural por la propia madre.