Soy mamá primeriza…¿qué hago?

Cómo superar los 5 temores más comunes de la maternidad

Las mamá primerizas son bombardeadas con miles de consejos acerca del cuidado del bebé, desde cómo alimentarlo, como bañarlo, etc. Y muchas veces esta lluvia de ideas no son completamente productivas, por eso te compartimos los principales miedos a los que posiblemente te verás enfrentando en el día a día de tu maternidad.

¿Por qué no deja de llorar?

El llanto es la forma en la que los bebés se comunican contigo. Lo más común se debe a los cólicos nocturnos, en los tres primeros meses de vida. Lo mejor en estos casos cargarlo y masajear suavemente su espalda y además acostado darle masaje en su pancita. Además, lloran por hambre, frío, calor o porque se han hecho popo.

¿Es malo cargarlos mucho?

Cargarla ayuda a reforzar los vínculos mamá/hijo y además la reconforta. Un mimo, abrazo o beso siempre son necesarios.

¿Leche materna o leche de fórmula?

Lo mejor y más recomendable es la lactancia materna exclusiva al menos durante los primeros seis meses y después combinarla con la ablactación hasta los 2 años. Los beneficios de la leche materna son muchos y muy conocidos. Y aunque actualmente, las leches de fórmula han mejorado y son un buen alimento cuando las mamás no pueden o deciden no lactar, nunca se comparará con la leche materna.

Hizo popó… ¿ese color es normal?

Las primeras heces de tu bebé será una sustancia pegajosa y espesa de color verde oscuro o negruzco llamado meconio, el cual tiene el contenido intestinal del feto. Después de varios días, los bebés alimentados con leche materna, defecarán de 6 a 8 veces al día y serán heces suaves, de color amarillo o verdoso y tendrán un olor suave. Los niños alimentados con leche de fórmula tienen evacuaciones menos frecuentes (2-3 veces al día), y con un aspecto más espesos y compacto. Lo que no es normal es que sean líquidas, verdosas o con mucosidades.

El chupón… ¿sí o no?

Éste tiene sus ventajas y desventajas, pero a los bebés les encanta y los tranquiliza. Se ha dicho que ayuda contra la muerte súbita del lactante, pero lo importante es que se lo quites cuando lo destetes, ya que no debe usarlo más allá de los dos años, por cuestión de salud dental.