Y para el antojo…

Se han hecho muchos estudios relacionados a la importancia de nutrirte bien durante el embarazo y lactancia, todo en pro de una salud impecable para ti y tu bebé. Lamentablemente, muchas mujeres optan por alimentos poco nutritivos por evitar tener poco tiempo para planear las comidas, por el cansancio, etc. No te agobies, todo es cuestión de optar colaciones sanas y desechar la comida chatarra cuando el antojo llega.

A continuación te ofrecemos algunas sugerencias para calmar el hambre sin que lo lamenten tu figura y tu salud:

Corta fruta y verdura y guárdalas en un recipiente en el refrigerador. Te resultará más cómodo si ya la tienes preparada. Lleva siempre una pieza de fruta en el bolso. Recurre a ella cuando tengas hambre. Evitarás atracones repentinos de los que puedas arrepentirte.

Las uvas pasas, los orejones, los arándanos deshidratados son opciones sanas para picar y llevar siempre contigo, además, aportarán fibra y vitaminas.

Prueba con zanahorias o apio rallado en una salsa de yogur o queso cremoso mientras ves la tele en tu casa, es sano, rico y muy nutritivo.

Puedes tener siempre a mano una bolsa de frutos secos como nueces, avellanas, almendras, nueces de la india, etc., no necesitan preparación ni refrigeración y son una estupenda fuente de proteínas.

Agrega a tu colación los cereales en todas sus variedades: con leche, en forma de barritas energéticas, mezclados con yogur, con queso fresco, o pan, tostadas, galletas, crackers integrales, etc.

Mezcla yogur descremado o queso fresco con trozos de fruta, cereales y/o frutos secos. ¡Te encantará!

Prepara brochetas de tomates cherry con queso panela o ensarta diferentes trozos de fruta o taquitos de queso con fruta.

Opta por sándwiches caseros elaborados con pan integral, pechuga de pavo, pollo, lechuga, tomate, manzana y las verduras que más te gusten.

Hazte licuados de fruta naturales. Prueba esta sencilla receta: 1 yogur, 1 vaso de jugo y una pieza de la fruta que desees. Bátelo todo hasta obtener una consistencia cremosa. ¡Ya tienes un rico licuado repleto de vitaminas, proteínas y calcio! Ahora solo tienes que combinar distintas frutas y conseguirás infinidad de sabores. Si lo quieres frío, congela antes la fruta en trozos.

¡Cómete una rebanada de pizza, un chocolate o un helado de vez en cuando! Al fin y al cabo estás embarazada, y los antojos de vez cuando son permitidos.

Dolor de ciática… ¡alíviala ya!

Durante el embarazo es frecuente que sufras dolores lumbares y de ciática. Según cifras hasta un treinta por ciento de las mujeres en esta etapa lo padecen. No trae consecuencias ni efectos negativos para el bebé pero puede llegar a ser muy molesto.

La ciática se produce por dolor en el recorrido del nervio ciático y principalmente localizado en una de las piernas. Ésta, por lo general, se desarrolla porque la espalda se sobrecarga y se contractura, influye el aumento del peso y la presión en la parte baja de la columna cuando la mujer tiende a inclinarse. Otra causa explica que, a medida que crece el útero y se expande la pelvis, el nervio espinal, lumbar y sacro de la columna que alimentan al nervio ciático, se comprimen e irritan.

Antes que nada debes hablar con tu médico o un quiropráctico. Muchas veces este dolor desaparece por sí solo pero otras, se prolonga durante los nueve meses. Dependiendo de la gravedad e intensidad, el médico puede recomendar la simple utilización de una faja de embarazo que ayudará a la carga del abdomen y a suavizar la presión ejercida en la columna.

Es aconsejable también que vigiles tu postura, evitar reposos excesivos y hacer ejercicios para entrenar y fortalecer los músculos de los que sobre todo dependa el movimiento de la espalda y la pelvis. Al principio deben estar supervisados por especialistas para saber cómo hacerlos correctamente.

Existen una serie de hábitos, que en la mayoría de casos hacen más llevaderos el padecer de ciática, y son tan simples como:

• Utilizar zapatos cómodos y los tacones con máximo 4-5 cm de altura.

• Dar masajes en la zona dolorida.

• Utilizar cojines a la hora de sentarse e incluso aplicar calor.

• Aunque durante el embarazo no se pueden administrar ciertos medicamentos por diversos efectos perjudiciales para el feto, actualmente existen tratamientos capaces de disminuir el dolor de espalda satisfactoriamente.

Acude con tu médico.