Aunque es normal que el apetito aumente en el embarazo, esto no significa que tienes que comer más, sino que debes comer lo suficiente para ti y tu bebito. El incremento de calorías no llega a ser mayor a 400 o 450 calorías al final del embarazo, y es un hecho que gastas más calorías en la lactancia que durante el embarazo. Por eso, comer saludablemente durante el embarazo, no depende de las cantidades sino de la variedad y calidad de los alimentos. Aquí te damos 5 consejos claves para una alimentación adecuadas para ti y para tu bebe.
Lo importante no es la cantidad sino la calidad:
Las necesidades energéticas del embarazo sólo aumentan un 15% a tu gasto habitual, no el doble, el dicho de comer por dos es completamente falso, lo importante es satisfacer las necesidades nutricionales del feto en desarrollo. Todo lo que comas deberá ser bueno para ti y el bebé. No se trata de comer más sino de comer mejor y con buena calidad, siguiendo una dieta equilibrada, que no comas ni de más ni de menos. Sigue el plan de hacer 5 comidas pequeñas al día y listo.
Nutriendo al bebé:
Durante el embarazo eres la única fuente de nutrimentos para el bebé, cada caloría, vitamina, mineral o proteína que necesite el bebé, tiene que recibirla de lo que tú comes. Come fruta fresca, verduras, leguminosas como frijoles y lentejas, cereales integrales, productos lácteos bajos en grasa, pescados y aves, procura que tu dieta sea lo más variada, ya que eso la hará más nutritiva.
Antes, durante y después del parto:
La dieta debe ser suficientemente equilibrada para que estés lista nutricionalmente hablando, para afrontar y recuperarte del embarazo, del parto y de la lactancia. La buena alimentación te ayudará a reducir el aumento de peso, la elevación de la presión o de la glucosa, las náuseas, calambres y demás.
Cuáles sí y cuáles no:
No es lo mismo comer 100 calorías de pasteles que de frutas y pan integral. Existen alimentos que sólo aportan azúcar o grasa saturada y no contienen vitaminas, minerales y nutrientes importantes, así que, trata de usar tus calorías inteligentemente.
Los dos son importantes:
Tu cuerpo por naturaleza le dará prioridad a la nueva vida que se está gestando, así que si tienes hambre o tu dieta es carente de algún nutriente, el peligro lo corres tú. Es decir, si en tu dieta falta calcio el bebé lo tomará de tus huesos y tú correrás el riesgo de sufrir osteoporosis en los siguientes años. Recuerda que tú eres el aporte de los nutrimentos para tu bebito, y el cuerpo los tomará de dónde haga falta, dejándote a ti sin nada. ¡Cuídate!
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