Las vacaciones de verano implican cambios en la rutina de los niños y estos cambios repercuten inevitablemente en su nutrición, ya sea por el desorden del nuevo horario o bien por los nuevos antojos de los pequeños. Aquí te decimos algunos consejos para disfrutar las vacaciones y esos cambios de rutina pensando siempre en mantener saludable a tu familia:
Si estás en un lugar muy caluroso lo más importante es evitar la deshidratación, por lo que todos los alimentos deben tener un elevado contenido de agua. La gran variedad de frutas te hará el trabajo fácil. La fruta, junto con la verdura, es una fuente fundamental de vitaminas, minerales y fibra. Una buena forma de aprovechar todas las propiedades nutritivas es prepararlas en trocitos, jugos o licuados con leche fría. La mezcla de colores, aromas y sabores las hacen una opción muy sabrosa y apetecible para que los niños las consuman.
Tomar agua en cantidades suficientes para mantener una correcta hidratación durante estos calurosos meses. Recuerda que los niños deben tener una buena hidratación ya que ellos son especialmente sensibles a los golpes de calor.
Evita las comidas muy grasas o pesadas que dificulten la digestión. Las grasas se encuentran en la mantequilla, la nata, el huevo, la leche, las grasas animales, las frituras, etc.
La mayor parte del aporte nutritivo deberá ser por medio de los hidratos de carbono y los pueden obtener de las pastas, el arroz, el pan, los cereales, las harinas, legumbres, frutos secos, etc.
Pon atención a todas las comidas. Empezar el día con un buen desayuno, basado en cereales, leche, juego y frutas es esencial y tampoco debes olvidar la merienda durante las vacaciones, es tan importante como el desayuno, esta puede estar compuesta por fruta, jugos, bocadillos, sándwiches, etc.
Al planear las vacaciones también planea los días en los que tus hijos estarán con esta nueva rutina, siempre sin dejar a lado la importancia de la nutrición. ¡Diviértete!

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