Los bebés pequeños no son capaces de regular la temperatura de su cuerpo hasta la edad de seis años, por lo que vestirlo o abrigarlo de forma adecuada es muy importante, y sobre todo que no pienses que sufre el mismo calor o frío que tú tienes, ya que la forma de controlar la temperatura corporal de un niño o de un adulto son completamente diferentes.
Para dormir, por ejemplo, la mayoría de los papás tienden a taparlo demasiado, y dejarlos como un “taquito” con muchas capas de ropa y de mantitas, lo cual es un error que puede provocar la deshidratación del niño o favorecer una sudoración excesiva con el resultado de una gripe.
En la cuna, lo mejor es ponerle prendas básicas como un pañalero o su pijama y altérnalos según la temperatura del ambiente. Lo mejor es ponerle ropa ajustada, para que sea imposible que se enrede en ella o le tape la cara impidiéndole respirar.
Y cuando salgan a la calle, si hace frío lo ideal es que le pongas varias prendas, así puedes ir quitándole poco a poco prendas o traer en la pañalera más prendas según lo necesite.
Debes checar constantemente sus pies y manos, estos siempre deben estar cubiertos. Y cuando tenga más de seis meses, necesitará una prenda más que un adulto en las mismas condiciones.
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