Es bien sabido que a través de los cuentos se fomenta el vínculo entre padres e hijos, se desarrollan sus gustos, sentidos y sobre todo, su imaginación. Además, se enriquece el lenguaje, se incrementa su inteligencia y debido a todo lo anterior irán formando su carácter.
Los padres al contar historias crean ese vínculo de afecto y seguridad que necesita el pequeño para crecer seguro y sólido en la sociedad que le va a tocar vivir.
Cuando los niños imaginan y recrean en su mente historias fantásticas, rompen una barrera mental importante. La habilidad de ser creativos e imaginativos permite al cerebro establecer conexiones entre distintas áreas de aprendizaje. La parte del cerebro encargada de la imaginación se ubica en los lóbulos frontales y también facilita la reflexión, la empatía, el juego y la creatividad. Por ello, el contar un cuento, es una actividad imaginativa que no debe verse nunca como un lujo, sino como una necesidad para el desarrollo integral.
La mayoría de las veces, el asombro y la sorpresa que podemos ver en el rostro de un niño cuando le contamos un cuento nos ayudan a darnos cuenta de la emoción que causa la imaginación. Así que antes de dormir… cuéntale un cuento a tu pequeñito. Ambos lo disfrutarán.
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