En cuanto a posibles molestias, en este último trimestre es normal que hagan su entrada las famosas hemorroides y que se te hinchen las piernas o incluso que sientas calambres, probablemente a causa del aumento de la presión de los vasos sanguíneos.
Como remedios te proponemos darte un baño con agua templada -no caliente- para las hemorroides y consultar con tu médico qué crema puedes utilizar para calmar tanto el picor como el dolor. Para las piernas, reposa siempre que te sea posible con ellas en alto o incluso date un suave masaje. Evita sentarte con las piernas cruzadas y usar medias que te opriman o pantalones estrechos.
A partir de este momento debes prestar especial atención si no quieres que el bebé nazca prematuro: nada de levantar objetos pesados ni de permanecer demasiado tiempo de pie. También hay que tener cuidado con el estrés que, en tu estado, te puede afectar. Si has decidido amamantar, es importante que vayas comprando camisas y brassieres de lactancia. Además, es importante que tomes un curso de preparación para el parto cuanto antes.
En cuanto a la alimentación, para cubrir la dosis diaria que necesitas de vitamina C te vendrá bien tomar un kiwi todos los días. Elige una dieta rica en comidas sanas y naturales, evitando las carnes y pescados crudos como el sushi, las ostras o las aves poco cocidas. Disminuye los quesos blandos de tus comidas y las leches no pasteurizadas que pueden ser portadores de bacterias causantes de ciertas enfermedades en los bebés. Incrementa en un 20% la ingesta diaria de proteínas y duplica la de vitamina D, la de calcio y la de hierro. Bebe mucha agua, unos 2 litros diarios, y ten cuidado con el exceso de cafeína.
Una de las primeras cosas que debes de tener preparada es la bolsa para llevar al hospital; a partir de la semana 36ª puedes tener que ir en cualquier momento. Además, quizá sea el momento de decidir si el padre va a acudir o no al parto. Igualmente, te aconsejamos no dejar para el último momento cosas como buscar un buen pediatra, comprar e instalar la sillita del coche para que el pequeño viaje seguro o la preparación de su habitación y de su ropita.
Desde la semana 39ª vas a notar contracciones que se acentúan y se vuelven más regulares, largas e intensas que las que has sentido anteriormente. Si duran unos 30 segundos y las sientes con una frecuencia de cada 5 minutos durante una hora, es el momento de acudir al hospital.
Y, una vez nacido el bebé, encárgate de recordar a los que están a tu alrededor, que aunque el pequeño sea el protagonista, tú también vas a necesitar tu dosis de atención y de cariño.

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