El bebé ya nació y no tienes ni un minuto para ti misma. Entre cambiar pañales, las horas de comida del bebé, el cumulo de ropa sucia, tu vitalidad se ve mermada seriamente. Tener un bebé es estresante y lo bien que te adaptes a este nuevo rol se reflejará en él. Como sabes, cuanto más continuo sea tu sueño, más concentrada y relajada estarás y te adaptarás mejor. Concéntrate en la unidad familiar y no te distraigas con insignificancias.
Como la mayoría de las madres, te preocupará saber interpretar las demandas del bebé. Pero es difícil equivocarse si satisfaces sus necesidades de calor, amor, comida y cambio de pañales. Si estás nerviosa y angustiada te costará más ocuparte de estas cosas, pero verás que con el tiempo adquirirás más confianza. Los bebés son seres de costumbres: les gustan las rutinas.
Una rutina de alimentación y sueño no sólo mantendrá feliz al bebé, te mantendrá tranquila a ti. Las técnicas de relajación te servirán para acumular energías y conservar la calma. Recuerda que si estás cansada y estresada no podrás manejar a un bebé, y éste parecerá cada vez más difícil.
Te recomendamos seguir cuatro pasos para lograr una adaptación feliz y sin estrés: duerme lo más que puedas, delega responsabilidades a tus familiares, haz ejercicio y come sano.
Comments are closed.