Las primeras cuatro semanas son muy importantes en la vida del recién nacido, ya que son sus primeros días de adaptación al mundo exterior tras la seguridad y comodidad del útero materno. Aunque sea pequeño reconoce la voz y olor de su mamá, gira la cabeza y agarra cosas con mucha fuerza. Cada día te sorprenderá con nuevos movimientos o gestos.
Tras el parto, tu bebé puede tener un aspecto arrugado y su cabeza puede estar un poco alargada por haber tenido que amoldarse al canal del parto, pero volverá a su forma redonda en una semana.
Sus orejitas pueden estar dobladas porque son muy blandas y flexibles, poco a poco tomarán la forma final a medida que el cartílago se enderece durante las primeras semanas. Por otro lado, si nació con cabello, éste se caerá y al cabo de unos tres meses comenzará a salir de nuevo. El cabello es fino y con algunas zonas despobladas debido al roce. Algunos bebés nacen con costra láctea o dermatitis seborreica, y ocurre en las zonas donde las glándulas sebáceas son más activas. Y en cuanto al cordón umbilical, éste suele secarse en unos tres días y acabará por caerse en unos 10 días aproximadamente.
Es importante saber que después de las 24 primeras horas de tu bebito, se verán cambios muy importantes y su aspecto será diferente al primer día. Al principio es normal que el bebé baje de peso, pero pronto se recuperará y empezará a ganar peso cada día.
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