La prematurez es un problema de salud mundial, reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS), debido a que es la primera causa de muerte neonatal y la segunda en menores de 5 años, después de la neumonía. Cada año nacen el mundo 15 millones de bebés antes de cumplir las 37 semanas completas de gestación, muchos de ellos deben enfrentar graves problemas de salud durante su recuperación en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) y secuelas con la que deberán trabajar toda su vida.
La tasa de nacimientos prematuros va en aumento en todo el mundo. El nacimiento prematuro mata a un bebé cada 30 segundos, lo que coloca su mortalidad global al mismo nivel que el cáncer de mama. Por ello, es lógico que la idea de tener tu parto antes de la 37ª semana te inquiete. El número de partos prematuros sigue aumentando considerablemente en la última década. La mayoría de los bebés prematuros nacen entre la semana 34 y 36, cuando las posibles complicaciones no implican gravedad o son prácticamente inexistentes. Si un bebé prematuro pesa entre 1.000 y 1.500 gramos, el índice de supervivencia puede ser alto dependiendo de las complicaciones que presente.
Igualmente el hecho de que un bebé nazca de manera prematura no implica necesariamente importantes secuelas en su desarrollo o crecimiento. Si en los primeros días no sufre ningún problema, su evolución será similar a la de cualquier otro niño. Sin embargo, los bebés prematuros presentan un mayor riesgo de complicaciones a corto y largo plazo, incluyendo parálisis cerebral, discapacidad intelectual, enfermedad pulmonar crónica, y pérdida de visión y oído. También presentan un alto riesgo de sufrir infecciones respiratorias como consecuencia del virus sincicial respiratorio (RSV por sus siglas en inglés), así que es importante que las complicaciones se identifiquen y traten adecuadamente. Al trabajar en conjunto, los profesionales de la salud y los padres pueden mejorar significativamente la calidad de vida de los bebés prematuros.
No obstante tienes en tu mano llevar a cabo ciertas cosas para evitar dar a luz antes de tiempo: no fumar, no beber alcohol, realizarte los chequeos pertinentes, tomar suplementos de ácido fólico, etc.

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