Desde el momento en que sabes de tu embarazo, debes poner especial cuidado a la alimentación. Para permitir un desarrollo normal del bebé es fundamental aumentar la cantidad de calorías, pero especialmente la calidad de los alimentos que ingieres.
Por eso esta atención en tu alimentación durante la gestación, y también durante la lactancia, y esto es especialmente importante si eres vegetariana.
Las mujeres vegetarianas ingieren menos grasas y más fibras, por lo que la densidad energética de estas dietas puede ser un poco baja. Sin embargo, las personas vegetarianas con dietas muy estrictas de la variedad macrobiótica son los únicos casos en los que estas modalidades de alimentación han afectado al peso del bebé al nacer.
Durante el periodo de gestación se necesita incrementar en un 20% la ingesta diaria de proteínas. Para las mujeres embarazadas que evitan comer carne y de los productos de animales en general, es importante advertir que hay ciertas sustancias como las proteínas que básicamente se encuentran en estos productos. La carne, los huevos, el pescado y la leche son fuertes en contenido proteico, si no se consumen estos productos recomendamos especialmente aumentar la cantidad de legumbres.
Algunos expertos relacionan el comer pocas proteínas durante el embarazo con un mayor riesgo de hipertensión. Aunque también un exceso de proteínas puede acarrear consecuencias negativas en el bebé, como partos prematuros y mortalidad neonatal.
Otro nutriente fundamental para el buen desarrollo del bebé es el hierro. La ingesta necesaria de éste se duplica en el periodo de gestación por la necesidad que se produce como resultado del mayor volumen sanguíneo materno. Las principales fuentes de hierro son las carnes rojas y el hígado, así como otros tipos de carne, aves y pescados. Por esto, las embarazadas vegetarianas tienen unos niveles de hierro más bajos de lo normal, por lo que deben tomar en abundancia alimentos como fruta fresca y frutos secos, verduras y vegetales de hoja verde, cereales integrales y legumbres.
Otro nutrimento básico es el calcio, éste se obtiene sobre todo en la leche, el yogur y los quesos; para las vegetarianas que no tomen lácteos, esta deficiencia se puede suplir con alimentos como la leche de soya enriquecida con calcio, los frutos secos, especialmente almendras e higos, cereales, tofú, legumbres, vegetales como las espinacas, etc.

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