Ésta es una enfermedad inflamatoria y pruriginosa de la piel, de predominio en la infancia, que puede estar en relación con una historia personal o familiar de alergia.
La dermatitis atópica es un proceso muy frecuente en la infancia. Se estima que, en la población en general, de un 0.7 a un 2.4% de los individuos tienen o han tenido alguna vez dermatitis atópica. Y hasta el 20% de los niños la presentan.
El síntoma más importante de la dermatitis atópica es el prurito o picor. Y aparecen lesiones cutáneas que son áreas de enrojecimiento y descamación que, en ciertas zonas como las flexuras de los codos y las rodillas, se engrosan originando lesiones intensamente pruriginosas y duraderas.
La dermatitis atópica no es una enfermedad estable, sino que avanza a lo largo de la vida atravesando diversas fases, en las cuales las manifestaciones cutáneas pueden ser completamente diferentes entre unas etapas y otras. La enfermedad puede empezar, desaparecer, reaparecer o estar ausente en alguna fase.
Muchos casos curan en la fase del lactante o al llegar el niño a los 2 años de edad, pero otros casos no mejoran hasta llegar a la pubertad, existiendo tendencia a la curación espontánea después de los 20 años. Las fases de brotes y de mejoría tienen un marcado carácter estacional. En algunos pacientes, el curso de la enfermedad es continuo y, aunque existen remisiones, las lesiones no llegan a desaparecer. No hay pruebas de que ningún tratamiento acorte la duración de la enfermedad.